1. Identificación de riesgos
El riesgo implica dos aspectos fundamentales: por un lado, la frecuencia o posibilidad de que un peligro llegue a producirse y, por otro, las consecuencias que puede ocasionar. En el ámbito laboral, el riesgo se entiende como la posibilidad de que un trabajador sufra algún daño debido a las condiciones en las que realiza su actividad. Para determinar la gravedad de un riesgo, se tienen en cuenta tanto la probabilidad de que ocurra el daño como la magnitud de sus consecuencias.
Clasificación de los riesgos laborales
. Mecánicos: Son los de carácter traumático, que se producen debido a los fallos en la resistencia del trabajador frente agresiones mecánicas del entorno laboral: contusiones, hematomas, heridas, fracturas, objetos extraños clavados en el cuerpo, etc.
. Físicos: Ocasionan las enfermedades por agentes físicos, entre ellos el golpe de calor, daños en la espalda, sordera profesional, etc.
. Biológicos: Producen enfermedades por agentes vivos, tales como infecciones, micosis (hongos), enfermedades producidas por parásitos, etc.
. Químicos: Producen las enfermedades por agentes químicos como intoxicaciones, algunos tipos de alergias, cánceres profesionales, etc.
. Psicológicos, Sociales, Morales: Los tres producen insatisfacción en el trabajo, que puede dar lugar a hostilidad, agresividad, depresiones y fatiga crónica y sensorial, entre otros.
Los riesgos laborales pueden provocar distintas consecuencias, como accidentes en el trabajo, enfermedades profesionales y pérdidas económicas. Para poder prevenir estos riesgos, lo primero es detectar los peligros asociados a la actividad que se va a realizar. Después, una vez identificados, se analizan y se intenta eliminarlos mediante mejoras técnicas y cambios en la organización del trabajo. Cuando no es posible eliminarlos por completo, se adoptan medidas preventivas destinadas a reducir la probabilidad de que ocurra un accidente y, si este llega a producirse, a disminuir al máximo sus consecuencias.
2. Determinación de las medidas de prevención de riesgos laborales
Una vez identificados los riesgos, es necesario definir la acción preventiva, es decir, el conjunto de medidas destinadas a asegurar una protección adecuada y preservar la seguridad y la salud de los trabajadores.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece varios principios básicos para llevar a cabo la prevención:
● Eliminar los riesgos siempre que sea posible.
● Analizar y valorar aquellos riesgos que no puedan evitarse.
● Actuar directamente sobre el origen de los riesgos.
● Adaptar el trabajo a las características de cada persona, teniendo en cuenta el diseño de los puestos, la selección de equipos y los métodos de trabajo y producción, con el fin de reducir tareas repetitivas o monótonas.
● Considerar los avances y cambios tecnológicos.
● Reemplazar aquello que sea peligroso por alternativas más seguras o menos dañinas.
● Organizar la prevención integrando aspectos técnicos, organizativos, condiciones laborales, relaciones sociales y factores ambientales presentes en el entorno de trabajo.
● Priorizar las medidas de protección colectiva frente a las individuales y
proporcionar formación adecuada a los trabajadores.
Después de identificar los riesgos, el empresario debe llevar a cabo una evaluación planificada teniendo en cuenta la actividad de la empresa, los riesgos propios de dicha actividad y las condiciones existentes en el lugar de trabajo. A partir de esa evaluación, se deben organizar y aplicar las medidas preventivas más adecuadas. La intervención frente a los riesgos puede realizarse de dos maneras:
● Actuando directamente sobre el riesgo mediante técnicas de prevención.
● Actuando sobre las posibles consecuencias a través de medidas de protección, tanto colectivas como individuales.
3. Normativa de prevención de los riesgos laborales en las operaciones de mantenimiento de vehículos e instalaciones
Las normativas que se desarrollan a partir de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (RD 31/1995, BOE 8-9-1995) en el ámbito de las operaciones de mantenimiento de vehículos son:
1. RD 485/1997, sobre señalización (BOE 23-04-1997).
2. RD 486/1997, sobre lugares de trabajo (BOE 23-04-1997).
3. RD 487/1997, sobre manipulación manual de cargas (BOE 23-04-1997).
4. RD 488/1997, sobre pantallas de visualización (BOE 23-04-1997).
5. RD 664/1997, sobre agentes biológicos (BOE 24-05-1997).
6. RD 665/1997, sobre agentes cancerígenos (BOE 24-05-1997).
7. RD 773/1997, sobre equipos de protección individual (BOE 12-06-1997).
8. RD 1215/1997, sobre equipos de trabajo (BOE 07-08-1997).
9. RD 1495/1986, Reglamento de Seguridad en las Máquinas.
En relación con los lugares de trabajo, los equipos utilizados y los equipos de protección individual, destacan las siguientes normativas:
● El RD 486/1997, relativo a los lugares de trabajo (BOE 23-04-1997), fija las condiciones mínimas de seguridad y salud que deben cumplir estos espacios, incluyendo aspectos como las estructuras, superficies, accesos, condiciones ambientales —como iluminación y temperatura— y distintos servicios.
● El RD 1215/1997, sobre equipos de trabajo (BOE 07-08-1997), establece las medidas mínimas de seguridad y salud aplicables al uso de los equipos de trabajo empleados por los trabajadores, tales como máquinas, herramientas, aperos o instalaciones utilizadas en actividades agroforestales.
● El RD 773/1997, referente a los equipos de protección individual (BOE 12-06-1997), determina las condiciones generales que deben reunir estos equipos, los riesgos frente a los que deben utilizarse, su clasificación y los sectores o actividades en los que pueden ser necesarios.
● El RD 1316/1989, de 27 de octubre, regula la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición al ruido durante la jornada laboral, un problema especialmente habitual en este sector.
4. Factores y situaciones de riesgo
Los factores y situaciones de riesgo se identifican mediante una inspección de seguridad. Esta técnica de análisis consiste en observar de forma directa las instalaciones, los equipos y los procesos de trabajo con el objetivo de detectar peligros y valorar los riesgos existentes.
Al estudiar las instalaciones, máquinas, equipos y procesos productivos, no solo se consideran sus características técnicas, sino también la forma de trabajar, las actitudes y comportamientos de las personas, la capacidad de los trabajadores para
desempeñar su puesto y la organización del trabajo.
Además, cada sector cuenta con una normativa específica que establece la realización de determinadas inspecciones.
Uno de los aspectos más relevantes de la inspección de seguridad son las fuentes de información utilizadas, que se basan principalmente en:
● El análisis documental.
● El análisis estadístico.
● El análisis directo.
Las revisiones o inspecciones suelen desarrollarse siguiendo varias etapas:
● Seleccionar a las personas encargadas de realizarlas, que deben contar con experiencia y conocimientos adecuados.
● Obtener información técnica, organizativa y humana relacionada con el proceso productivo.
● Recoger y analizar toda la información previa sobre los posibles riesgos.
● Elaborar una lista de los puntos que deben revisarse.
Las inspecciones pueden llevarse a cabo de forma anunciada o sin previo aviso.
4.1. Factores generales de la empresa o explotación
El lugar y la superficie de trabajo deben reunir unas condiciones mínimas de seguridad para reducir los riesgos laborales. Entre ellas destacan el orden, la limpieza y el mantenimiento adecuados, la existencia de instalaciones y servicios higiénicos, una correcta señalización e iluminación, zonas de descanso y disponibilidad de material de primeros auxilios.
También es necesario comprobar el estado de los locales y de elementos como suelos, escaleras, pasillos, puertas y salidas, así como las aberturas en paredes o huecos en el suelo. Además, se debe verificar la separación entre máquinas, el nivel
de limpieza y orden, la iluminación natural y artificial y las condiciones ambientales, como temperatura, humedad, ventilación o corrientes de aire, junto con el correcto funcionamiento del aire acondicionado y otras instalaciones.
El uso de herramientas manuales implica ciertos riesgos, entre los que se encuentran la proyección de partículas hacia los ojos, cortes, pinchazos, golpes o caídas de las propias herramientas.
Para prevenir estos riesgos, es recomendable aplicar las siguientes medidas:
● Utilizar siempre la herramienta más adecuada para cada trabajo y revisar que esté en buen estado.
● Mantener las herramientas limpias y correctamente conservadas.
● No emplear herramientas con mangos o mandos flojos.
● Evitar arrojar herramientas.
● No transportar herramientas en los bolsillos; es preferible usar cinturones porta herramientas o bolsas específicas.
● Conservar las herramientas de corte bien afiladas y protegidas.
● Guardar las herramientas de forma ordenada.
En cuanto a las máquinas, para garantizar su seguridad es importante revisar diferentes aspectos, como:
● Sus características técnicas.
● La fecha de adquisición.
● La existencia del marcado CE.
● Posibles modificaciones y limitaciones.
● El estado de las protecciones.
● Los sistemas de seguridad incorporados.
● Los métodos de trabajo empleados.
● La accesibilidad a la zona de operación.
● La frecuencia de uso.
● El número de trabajadores afectados.
● El mantenimiento y el uso correcto de la maquinaria.
4.2. Instalaciones eléctricas
El cuerpo humano actúa como conductor de la electricidad, por lo que el paso de la corriente puede provocar lesiones físicas indirectas, como golpes o caídas, además de choques eléctricos, quemaduras internas graves e incluso la muerte por
fibrilación ventricular.
Los efectos de un accidente eléctrico dependen principalmente de la intensidad de la corriente y del tiempo durante el que se mantiene el contacto. También influye el recorrido que realiza la corriente a través del cuerpo, ya que de ello dependerá la
gravedad de las lesiones.
● El contacto directo se produce cuando una persona entra en contacto con partes de la instalación que están bajo tensión, como puede ser un cable eléctrico.
● El contacto indirecto ocurre cuando se toca una masa o equipo que ha quedado accidentalmente en tensión, por ejemplo, la carcasa metálica de un motor.
La protección frente a los contactos eléctricos directos se regula mediante la ITC-BT-24 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Los métodos de protección recogidos en la norma UNE 20460-4-41 más utilizados son:
a) Aislamiento de las partes activas.
b) Uso de barreras o envolventes protectoras.
c) Colocación de obstáculos de protección.
d) Situar los elementos peligrosos fuera del alcance de las personas.
e) Empleo complementario de dispositivos diferenciales de corriente residual.
Para evitar los contactos indirectos, los sistemas de protección se basan en varios principios:
● Evitar fallos de aislamiento mediante aislamientos adicionales.
● Hacer que el contacto no resulte peligroso utilizando tensiones seguras o limitando las corrientes de fuga.
● Reducir el tiempo de exposición al defecto mediante dispositivos automáticos de desconexión.
Entre los sistemas de protección frente a contactos indirectos destacan:
● La desconexión automática de la alimentación mediante fusibles, interruptores automáticos o dispositivos diferenciales.
● El uso de equipos de clase II o con aislamiento equivalente.
● La protección de locales o zonas no conductoras.
● Las conexiones equipotenciales locales sin puesta a tierra.
● La separación eléctrica.
Las principales medidas de seguridad en instalaciones eléctricas son:
● Desconectar todas las fuentes de tensión mediante interruptores o seccionadores visibles que impidan una reconexión accidental.
● Bloquear o enclavar los dispositivos de corte.
● Comprobar que no exista tensión.
● Conectar a tierra y cortocircuitar las posibles fuentes de tensión.
● Delimitar y señalizar adecuadamente la zona de trabajo.
La normativa básica aplicable a las instalaciones eléctricas incluye el RD 614/2001, que establece las disposiciones mínimas para proteger la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico, y el Decreto 2413/1973, por el que se aprueba el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.
4.3. Sistemas de seguridad aplicados a maquinaria y equipos
Entre los principales riesgos asociados al uso de máquinas se encuentran:
● Riesgos mecánicos.
● Riesgos eléctricos.
● Riesgos térmicos.
● Riesgos derivados de la exposición al ruido.
● Riesgos ocasionados por vibraciones.
● Riesgos causados por radiaciones.
● Riesgos relacionados con materiales o sustancias peligrosas.
● Riesgos originados por un diseño inadecuado de la máquina.
La normativa específica relacionada con la seguridad de las máquinas está formada por la Directiva 89/392/CEE sobre Seguridad en Máquinas y el Real Decreto 1495/1986, que aprueba el Reglamento de Seguridad en Máquinas. Las medidas de seguridad pueden incorporarse directamente en el diseño de la propia máquina, eliminando o reduciendo los factores de peligro desde su fabricación.
Para prevenir accidentes y daños derivados de estos riesgos, se deben aplicar diferentes medidas preventivas, entre ellas:
● Comprar máquinas seguras que dispongan del marcado CE.
● Instalar, utilizar y mantener correctamente las máquinas siguiendo las indicaciones del fabricante y su manual técnico.
● Revisar periódicamente las máquinas ya existentes.
● Evitar que trabajadores sin la formación adecuada utilicen o realicen tareas de mantenimiento en las máquinas.
● Incorporar sistemas de protección frente a proyecciones.
Antes de intervenir en una máquina, es imprescindible detener el motor o aislarla de las fuentes de energía eléctrica, hidráulica o neumática, desconectando y bloqueando interruptores y válvulas de alimentación, además de eliminar cualquier
energía residual.
En las máquinas fijas, el bloqueo de motores, interruptores o válvulas debe realizarse mediante candados de llave única. En las máquinas móviles, se debe retirar la llave de contacto. En ambos casos, las llaves deben permanecer bajo el
control del trabajador que realiza la intervención.
Cuando varias personas trabajen sobre una misma máquina o instalación, debe utilizarse un sistema de bloqueo múltiple con diferentes candados, uno por cada trabajador. La máquina solo podrá volver a ponerse en funcionamiento cuando todos
los bloqueos hayan sido retirados.
Además, es necesario disponer de sistemas de rescate que permitan actuar rápidamente en caso de que una persona quede atrapada en la maquinaria.
4.4. Almacenamiento y manipulación de cargas
Las instalaciones destinadas al almacenamiento deben cumplir una serie de requisitos técnicos para garantizar la seguridad, entre ellos:
● Disponer de una altura adecuada y de pasillos, estanterías o zonas de apilamiento con dimensiones apropiadas.
● Contar con estanterías diseñadas, construidas e instaladas de acuerdo con el peso y las características de los materiales almacenados.
También es necesario realizar un mantenimiento periódico de estas instalaciones, así como proporcionar a los trabajadores información y formación sobre el uso correcto de los sistemas de almacenamiento y la forma adecuada de colocar los
materiales.
Entre las medidas preventivas que deben aplicarse en las zonas de almacenamiento destacan las siguientes:
● Retirar de la zona de trabajo los materiales y objetos que no se estén utilizando.
● Colocar los objetos de forma vertical y estable sobre el suelo para evitar desequilibrios.
● No sobrepasar la carga máxima permitida de las estanterías o bastidores.
● Utilizar escaleras para acceder a las partes superiores de las estanterías.
● Evitar subirse sobre los bastidores.
● No apoyar cargas pesadas sobre paredes estructurales.
● Asegurar o calzar aquellos objetos que puedan rodar.
En cuanto al transporte y manipulación de materiales:
● Siempre que sea posible, las cargas deben manipularse utilizando medios mecánicos seguros y adecuados.
● Cuando la manipulación tenga que hacerse manualmente, se aplicarán las disposiciones del RD 487/1997, de 14 de abril, considerando que mover cargas superiores a 3 kg puede suponer un riesgo dorsolumbar.
● Los trabajadores deben recibir formación e información sobre las técnicas correctas de manipulación de cargas y participar en propuestas para mejorar la seguridad en estas tareas.
● Se deben emplear técnicas adecuadas de levantamiento manual.
La Directiva 88/C-318/14 establece pesos máximos recomendados para la manipulación manual: en trabajos ocasionales, hasta 50 kg para hombres y 25 kg para mujeres; si la manipulación es frecuente, los límites se reducen a 25 kg para
hombres y 10 kg para mujeres.
Asimismo, los equipos utilizados para elevar cargas deben estar diseñados para garantizar un uso seguro.
Entre las principales medidas preventivas relacionadas con el transporte y la manipulación de cargas se encuentran:
● Delimitar correctamente las zonas de circulación de personas y materiales, manteniéndolas libres de obstáculos y con buena iluminación.
● Realizar la elevación y el descenso de cargas de manera suave, evitando movimientos bruscos.
● Manejar las máquinas desde una posición que permita controlar tanto la zona de carga como la de descarga.
● No dejar cargas suspendidas ni trasladarlas sobre personas o puestos de trabajo.
● Prohibir la permanencia de personas debajo de las cargas elevadas.
4.5. Factores físicos del entorno de trabajo
Las situaciones de riesgo más habituales en el entorno laboral suelen estar relacionadas con los agentes físicos. Muchos de estos factores forman parte del ambiente cotidiano, pero la exposición continuada durante largas jornadas y a lo largo de los años puede ocasionar daños importantes en la salud de los trabajadores.
Entre los principales agentes físicos se encuentran:
● Ruido: conjunto de sonidos que generan molestias o dificultan el desarrollo normal de una actividad.
Tipos de ruido:
● Continuo: se mantiene de forma ininterrumpida durante más de diez minutos y puede ser uniforme, variable o fluctuante.
● Transitorio: aparece de manera intermitente durante periodos de cinco minutos o menos; puede ser periódico, aleatorio o de fondo.
● De impacto: tiene una duración muy breve, inferior a un segundo.
La exposición al ruido puede producir diferentes efectos:
● Alteraciones del comportamiento, como cansancio, fatiga prematura o problemas en la voz.
● Trastornos psicológicos, entre ellos alteraciones del sueño, irritabilidad o malestar general.
● Alteraciones fisiológicas que afectan al sistema endocrino, cardiovascular, digestivo o auditivo, pudiendo provocar pérdida de audición, fatiga auditiva o sordera profesional.
● Vibraciones: son ondas elásticas que generan deformaciones y tensiones sobre un medio continuo. Este riesgo suele proceder de máquinas motorizadas que transmiten vibraciones al cuerpo del trabajador.
Los tipos más comunes son:
● Vibraciones mano-brazo.
● Vibraciones de cuerpo entero.
Entre sus efectos destacan:
● Sensación de malestar.
● Dificultad para realizar determinadas tareas.
● Alteraciones fisiológicas, neuromusculares, cardiovasculares, respiratorias, endocrinas, metabólicas y del sistema nervioso.
● Aparición del fenómeno de Raynaud o “dedos blancos”, frecuente en el uso de motosierras.
● Radiaciones: pueden ser ionizantes o no ionizantes y consisten en ondas electromagnéticas emitidas por ciertas sustancias. Las radiaciones ionizantes, como los rayos X, rayos gamma o partículas alfa y beta, poseen energía suficiente para ionizar la materia.
● Campos magnéticos: se generan por el paso de corrientes eléctricas; cuanto mayor es la intensidad de la corriente, más fuerte es el campo magnético. Estos campos pueden encontrarse prácticamente en cualquier entorno.
4.6 Factores químicos
Un contaminante químico es cualquier sustancia o compuesto químico cuyas propiedades físicas y químicas permiten que entre en contacto con las personas y pueda causar efectos perjudiciales para la salud. Estos efectos pueden aparecer de manera inmediata y a corto plazo, produciendo intoxicaciones agudas, o manifestarse tras años de exposición continuada, originando enfermedades profesionales o intoxicaciones crónicas.
Los contaminantes químicos se clasifican principalmente en dos grupos:
● Materia particulada: incluye iones, partículas en suspensión y partículas sedimentables. Dentro de este grupo se encuentran los aerosoles, como el polvo, las nieblas, el smog o los humos.
● Gases y vapores: como el monóxido de carbono, el fosgeno, la arsenamina y los vapores procedentes de líquidos químicos con elevada volatilidad.
Las principales vías por las que estos contaminantes pueden penetrar en el organismo son la respiratoria, la dérmica y la digestiva.
La evaluación del riesgo químico tiene en cuenta tanto la concentración del contaminante presente en el ambiente como el tiempo durante el cual la persona permanece expuesta.
La mayoría de los contaminantes químicos solo resultan perjudiciales a partir de determinadas dosis, por lo que es posible trabajar con ellos por debajo de ciertos límites sin sufrir daños irreversibles. Sin embargo, algunos agentes con capacidad
cancerígena pueden causar enfermedades incluso en concentraciones muy bajas.
Efectos de los productos tóxicos sobre el cuerpo humano
. Corrosivos: Destrucción de los tejidos sobre los que actúa el tóxico.
. Irritantes: Irritación o reacción inflamatoria de la piel o las mucosas en contacto con el tóxico.
. Neumoconióticos: Alteración pulmonar por partículas sólidas.
. Asfixiantes: Desplazamiento del oxígeno del aire o alteración de los mecanismos oxidativos biológicos.
. Anestésicos y narcóticos: Depresión del sistema nervioso central. Generalmente el efecto desaparece cuando desaparece el contaminante.
. Sensibilizantes: Efecto alérgico del contaminante ante la presencia del tóxico, aunque sea en pequeñísimas cantidades (asma,
dermatitis).
. Cancerígenos: mutágenos y teratógenos Producción de cáncer, modificaciones hereditarias y malformaciones en la descendencia, respectivamente.
. Sistémicos: Alteraciones de órganos o sistemas específicos (higado, riñón, etc.).
4.7. Factores biológicos del entorno de trabajo
Los agentes biológicos son microorganismos (incluidos los modificados genéticamente, cultivos celulares y endoparásitos humanos) que pueden causar infecciones, alergias o efectos tóxicos en las personas. Dentro de este grupo se incluyen bacterias, virus, hongos, protozoos, gusanos, parásitos, así como elementos de origen animal, como pelos o plumas, y vegetal, como madera, polen o micotoxinas.
Estos agentes pueden entrar en el organismo humano por distintas vías:
● Respiratoria: a través de la boca, la nariz o los pulmones.
● Cutánea: mediante el contacto con la piel.
● Digestiva: por ingestión a través de la boca y el aparato digestivo.
● Parenteral: mediante heridas, cortes o pinchazos sin la protección adecuada.
En el entorno laboral, los agentes biológicos pueden difundirse a través del agua, el aire, el suelo, los animales, las personas, los alimentos o las materias primas. Su clasificación se realiza según su capacidad de producir infecciones y su facilidad de
propagación fuera del ámbito laboral.
Las medidas de prevención y protección se aplican sobre tres niveles distintos, priorizando siempre la actuación sobre el foco de emisión, ya que es la forma más eficaz de prevenir el riesgo:
● Actuación sobre el foco contaminante: incluye el diseño y la selección de procesos y equipos más seguros, la sustitución del agente biológico o del proceso de trabajo, el aislamiento de operaciones peligrosas, el confinamiento de agentes biológicos, la desinfección de locales, vehículos, ropa y equipos de protección, así como la implantación de protocolos específicos de actuación.
● Actuación sobre el medio de propagación: comprende la correcta eliminación de residuos, la limpieza y ventilación adecuadas, las tareas de desinsectación y desratización, la instalación de servicios sanitarios apropiados y la separación de la ropa de trabajo, los equipos de protección y la ropa de calle.
● Actuación sobre el trabajador expuesto: incluye medidas como la vacunación, la formación e información, el uso de equipos de protección individual, los reconocimientos médicos preventivos, la higiene personal y el empleo de elementos de barrera como guantes, mascarillas, gafas de protección, batas, además de la desinfección y esterilización del material y las superficies.
4.8. Condiciones ambientales del entorno de trabajo
Las condiciones ambientales en los lugares de trabajo no deben representar un peligro para la salud ni para la seguridad de los trabajadores y, además, deben evitar generar incomodidad o molestias en la medida de lo posible.
Por ello, es importante evitar temperaturas y niveles de humedad extremos, cambios bruscos de temperatura, corrientes de aire molestas, malos olores, exceso de radiación o la incidencia directa de la luz solar a través de ventanas y superficies acristaladas.
Estas condiciones ambientales, especialmente en trabajos realizados al aire libre, pueden aumentar considerablemente los riesgos laborales.
Efectos nocivos de la temperatura extrema
. calor: golpes de calor, síncope térmico, deshidratación, calambres.
. frío: hipotermia, congelación.
Las temperaturas muy bajas o muy altas también favorecen la aparición de accidentes. El frío puede disminuir la movilidad y ralentizar la capacidad de reacción, mientras que el calor reduce la resistencia y el rendimiento físico.
Para prevenir los riesgos derivados de la exposición al frío o al calor en el trabajo, pueden aplicarse medidas como:
● Favorecer la aclimatación del trabajador.
● Utilizar ropa de protección adecuada.
● Disminuir el tiempo de exposición.
● Automatizar determinados procesos.
● Aislar o proteger las fuentes de frío o calor.
● Mantener una correcta hidratación mediante la ingesta de líquidos.
● Disponer de sistemas de climatización adecuados.
4.9. Carga de trabajo
Se entiende por carga de trabajo el conjunto de exigencias físicas y mentales que una persona debe afrontar en su puesto durante la jornada laboral.
● Carga física: hace referencia a los esfuerzos corporales que el trabajador debe realizar, como movimientos, posturas o esfuerzos musculares. Estas exigencias pueden provocar fatiga y lesiones derivadas tanto del tipo de actividad como de las condiciones ambientales, como el calor o el ruido. La repercusión dependerá también de factores personales, como la condición
física o la formación del trabajador.
Dentro de la carga física se deben considerar varios aspectos:
● Los esfuerzos físicos: cualquier actividad muscular implica un gasto de energía. Cuanto mayor es ese consumo energético, mayor será la carga física y el esfuerzo requerido por la tarea. Este esfuerzo puede medirse mediante métodos como el control de la frecuencia cardíaca o el consumo de oxígeno durante el trabajo.
● La postura de trabajo: trabajar sentado, de pie o adoptar posturas forzadas puede hacer que la actividad resulte más pesada y fatigosa, además de favorecer la aparición de problemas de salud importantes.
● La manipulación de cargas: levantar o transportar cargas manualmente puede ocasionar lesiones lumbares, luxaciones, problemas discales y otras afecciones musculoesqueléticas.
Por otro lado, la carga psíquica o mental es consecuencia de los esfuerzos de atención, percepción y razonamiento que el trabajador debe realizar para desarrollar su actividad. También influyen factores técnicos, organizativos y sociales.
Entre los factores que determinan la carga mental destacan:
● La cantidad de información que debe procesarse.
● La dificultad de las respuestas o decisiones requeridas.
● El tiempo disponible para reaccionar.
● Las capacidades individuales de cada trabajador.
La fatiga mental aparece cuando los descansos o pausas no son suficientes para recuperarse del esfuerzo realizado. Esto sucede cuando las exigencias del trabajo superan la capacidad de respuesta del trabajador y el descanso no permite recuperar el nivel adecuado de rendimiento. Si esta situación se mantiene en el tiempo, puede derivar en fatiga crónica y elevados niveles de estrés.
4.10. Fichas de seguridad
Es fundamental comprender correctamente la información proporcionada por el fabricante sobre los riesgos de los productos utilizados, ya que esto permite planificar adecuadamente tanto la evaluación de riesgos como las medidas de
control y prevención necesarias.
Las fichas de datos de seguridad ofrecen información básica sobre las características del producto, su correcta manipulación y los posibles efectos ambientales que podrían derivarse de un uso o manejo inadecuado. Estas fichas deben estar redactadas en la lengua oficial del Estado e incluir obligatoriamente determinados apartados informativos.
1. Identificación del preparado y del responsable de su comercialización.2. Composición/información sobre los componentes.
3. Identificación de los peligros.
4. Medidas para los primeros auxilios.
5. Medidas de lucha contra incendios.
6. Medidas que deben tomarse en caso de vertido accidental.
7. Manipulación y almacenamiento.
8. Controles en caso de exposición y protección individual.
9. Propiedades fisicas y quimicas.
10. Estabilidad y reactividad.
11. Informaciones toxicológicas.
12. Informaciones ecológicas.
13. Consideraciones sobre la eliminación.
14. Informaciones relativas al transporte.
15. Informaciones sobre reglamentación.
16. Otras informaciones.
5. Seguridad y señalización en el taller
Hay que considerar aquellas actuaciones que, sin eliminar el riesgo ni sustituir a las acciones preventivas propiamente dichas, ayudan en dicha actuación y tienen un carácter complementario
5.1. Seguridad
Según su ámbito de aplicación, las normas de seguridad pueden dividirse en dos tipos:
● Normas generales: son aquellas que se aplican a todo el lugar de trabajo o a grandes áreas del mismo y establecen pautas y directrices de carácter general.
● Normas específicas: se destinan a tareas o actuaciones concretas y describen la forma segura de llevar a cabo determinadas operaciones o actividades.
5.2. Señalización
La señalización es el conjunto de señales o estímulos destinados a influir en el comportamiento de las personas ante una situación determinada que se desea destacar. Está regulada por el RD 485/1997. Se considera una medida complementaria de seguridad, ya que por sí sola no elimina el riesgo. Además, su utilización no sustituye la necesidad de aplicar otras
medidas de formación, prevención y control que sean necesarias en cada caso.
Clases de señales:
. según las características: de panel, luminosa, acústica, gestual, verbal, otras.
. según el significado: prohibición, obligación, advertencia, otras.
6. Normas básicas de seguridad en las instalaciones
Las instalaciones y los lugares de trabajo comprenden todas las zonas del centro de trabajo, estén construidas o no, en las que los trabajadores deban permanecer o a las que necesiten acceder por motivos laborales.
● El diseño y las características de construcción de los lugares de trabajo deben garantizar la seguridad frente a riesgos habituales, facilitar la actuaciónen situaciones de emergencia y permitir una evacuación rápida y segura de los trabajadores.
● Los elementos estructurales y de servicio deben ser resistentes, estables y capaces de soportar las cargas y esfuerzos a los que puedan verse sometidos.
● Las puertas, pasillos, escaleras, servicios higiénicos y puestos de trabajo utilizados por personas con discapacidad deben estar adaptados para facilitar su uso en condiciones adecuadas.
● Las dimensiones de los espacios de trabajo deben permitir que las tareas se desarrollen de forma segura, saludable y con condiciones ergonómicas apropiadas.
● El orden, la limpieza, el mantenimiento y la señalización de los lugares de trabajo deben cumplir lo establecido en el RD 485/1997.
Además, es obligatorio señalizar y delimitar correctamente las zonas de almacenamiento, las vías de circulación de personas y vehículos, las salidas de emergencia y la ubicación de los equipos de primeros auxilios.
7. Medios y equipos de protección individual
El artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) establece que los equipos de protección individual (EPI) deben utilizarse únicamente como una medida complementaria. En ningún caso pueden sustituir a las medidas de
protección colectiva ni a otras acciones preventivas destinadas a eliminar o reducir los riesgos hasta niveles seguros.
Se entiende por EPI cualquier equipo que el trabajador lleve o utilice con el objetivo de protegerse frente a uno o varios riesgos que puedan afectar a su seguridad o salud, incluyendo también los accesorios o complementos destinados a esa finalidad.
Su uso solo debe contemplarse cuando no sea posible implantar medidas de protección colectiva.
De acuerdo con el RD 773/1997, el empresario tiene las siguientes obligaciones:
● Identificar los puestos de trabajo en los que sea necesario utilizar protección individual.
● Seleccionar los EPI más adecuados.
● Facilitar gratuitamente a los trabajadores los equipos necesarios.
● Supervisar el correcto uso de dichos equipos.
● Garantizar su mantenimiento y conservación.
Los equipos de protección individual deben adaptarse a las condiciones del lugar de trabajo y tener en cuenta las características anatómicas, fisiológicas y el estado de salud del trabajador, además de ajustarse correctamente a cada usuario.
Según el Anexo I del RD 773/1997, los EPI se clasifican en función de la parte del cuerpo que protegen:
● Protección de la cabeza.
● Protección auditiva.
● Protección ocular y facial, como gafas o pantallas faciales.
● Protección respiratoria, mediante equipos filtrantes, aislantes o respiradores.
● Protección de manos y brazos, como guantes, manoplas o manguitos.
● Protección de pies y piernas, incluyendo calzado de seguridad, polainas o rodilleras.
● Protección del tronco y abdomen, como chalecos, mandiles, cinturones o fajas.
● Protección integral del cuerpo, como ropa de protección, arneses o sistemas anticaídas.
● Protección de la piel.
8. Prevención y protección colectiva
Las técnicas de protección colectiva son aquellas medidas de seguridad que protegen al mismo tiempo a varias personas o que garantizan la protección de una persona independientemente de quién sea (por ejemplo, la cabina de seguridad de un tractor, que protege al conductor en cualquier circunstancia). Estos sistemas se aplican frente a aquellos riesgos que no han podido eliminarse o reducirse previamente.
Las medidas de protección colectiva tienen prioridad sobre las individuales. Se distinguen principalmente dos tipos:
● Resguardos: son elementos o componentes de una máquina que actúan como una barrera física para evitar el acceso a zonas peligrosas y garantizar la seguridad. Pueden presentarse como tapas, cubiertas, pantallas, vallas, puertas o carcasas. Según su diseño, pueden ser fijos, envolventes, distanciadores, regulables, móviles o móviles con sistema de enclavamiento.
● Dispositivos de protección: son sistemas que impiden que una máquina inicie o continúe una fase peligrosa cuando existe la posibilidad de que una persona esté en la zona de riesgo. Incluyen diferentes tipos como mandos de acción mantenida, mandos a dos manos, pantallas móviles, sensores de seguridad, barreras fotoeléctricas, capacitivas o de ultrasonidos, entre otros.
9. Normativa reguladora de la gestión de residuos.
Se entiende por residuo cualquier sustancia u objeto del que su propietario se desprende o tiene la obligación de desprenderse, ya sea para su valorización o para su eliminación, tal y como establece la Ley 22/2011, de residuos y sueloscontaminados.
Estos residuos están recogidos en el Catálogo Europeo de Residuos (CER).
Como norma de referencia, la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, tiene como finalidad regular la gestión de los residuos, fomentando medidas que eviten su generación y reduzcan los efectos negativos que pueden causar sobre la salud de las personas y el medio ambiente, además de mejorar la eficiencia en el uso de los recursos. Asimismo, esta ley establece el marco legal relativo a los suelos contaminados.
10. Clasificación y almacenamiento de residuos
La diversidad de residuos generados en las distintas actividades requiere una correcta clasificación y un almacenamiento adecuado que permita su posterior tratamiento.
Clasificación de residuos según origen
. Inertes: Los que una vez depositados en un vertedero no experimentan transformaciones fisicoquímicas o biológicas significativas y no son considerados como tóxicos y peligrosos.
. Residuos tóxicos o peligrosos: Aquellos que figuren en la lista de residuos aprobada por RD 952/1997, asi como los recipientes y envases que los hayan contenido.
. Residuos urbanos o asimilables a urbanos: Generados en los domicilios particulares, comercios, oficinas y servicios, así como todos aquellos que no tengan la clasificación de peligrosos.
Los productores o poseedores de residuos tienen la obligación, cuando no los gestionen directamente, de entregarlos a un gestor autorizado para su valorización o eliminación, o bien de participar en acuerdos voluntarios o convenios que incluyan
dichas operaciones, asumiendo además los costes derivados de su gestión.
Hasta su entrega al gestor autorizado, los residuos deben conservarse en condiciones adecuadas de seguridad e higiene, evitando riesgos para las personas y el entorno.
Para su almacenamiento, es recomendable habilitar un espacio cubierto y, preferiblemente, con acceso controlado, que cuente con espacio suficiente para manipular los contenedores o bidones sin peligro de derrames o esfuerzosinnecesarios. Además, en el caso de residuos líquidos o pastosos, es necesario disponer de sistemas de contención, como cubetas, que eviten posibles fugas o vertidos.
Algunos residuos están sujetos a normativas específicas, como ocurre con los residuos sanitarios. En cualquier caso, la información más actualizada sobre su almacenamiento debe ser proporcionada por el fabricante o la empresa comercializadora del producto, o bien por el servicio de seguridad y salud de la propia empresa.
11. Tratamiento y recogida de residuos
Las actividades de gestión de residuos deben realizarse de forma que no supongan un riesgo para la salud de las personas ni empleen métodos que puedan causar daños al medio ambiente.
Queda prohibido abandonar, verter o eliminar residuos de manera incontrolada, así como mezclarlos o diluirlos si con ello se dificulta su correcta gestión. Los envases o recipientes que contengan residuos peligrosos deben estar correctamente etiquetados de forma clara, legible e indeleble, al menos en la lengua oficial del Estado.
En muchas ocasiones, el uso y manipulación de productos genera residuos que deben ser tratados de manera adecuada.
La Unión Europea establece varias líneas de actuación en materia de residuos:
● Reducción en origen: consiste en actuar de forma preventiva para disminuir la generación de residuos desde el inicio.
● Reciclaje: busca reutilizar los residuos generados, ya sea en el mismo proceso productivo o en otros diferentes.
● Eliminación segura: se aplica a los residuos que no pueden recuperarse, siguiendo las indicaciones de la ficha de seguridad o, en caso necesario, las instrucciones del fabricante, y gestionándolos siempre a través de un gestor autorizado.
12. Cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) constituye la normativa básica en España en materia de seguridad y salud en el trabajo. En ella se establecen las obligaciones de la Administración pública, los empresarios y los trabajadores, así
como el funcionamiento de los servicios de prevención y las formas de participación de los empleados en la gestión preventiva.
Los principios que deben guiar al empresario en la aplicación de medidas destinadas a proteger la seguridad y salud de los trabajadores se conocen como principios de la acción preventiva. En este sentido, el desarrollo de la actividad preventiva debe ajustarse a lo establecido en el artículo 15 de la LPRL.
Los derechos de los trabajadores en relación con una protección eficaz en materia de seguridad y salud están recogidos de forma general en el artículo 14.1 y desarrollados con mayor detalle en distintos artículos de la propia ley.
Además, la normativa contempla una protección especial para aquellos trabajadores especialmente sensibles a determinados riesgos, así como para trabajadoras embarazadas o en periodo reciente de parto, y para trabajadores con contratos
temporales o de duración determinada.
Por otro lado, los trabajadores también tienen la responsabilidad de velar, dentro de sus posibilidades, por su propia seguridad y salud en el trabajo, colaborando con el empresario para mantener condiciones laborales seguras.
El incumplimiento por parte del empresario de sus obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales puede dar lugar a distintas responsabilidades, tanto administrativas como penales, así como a posibles responsabilidades civiles por los daños y perjuicios derivados de dicho incumplimiento.
13. Cumplimiento de la normativa de protección medioambiental
El artículo 45 de la Constitución Española reconoce el derecho de todas las personas a disfrutar de un entorno adecuado, considerado esencial para el desarrollo de la vida humana.
Las competencias relacionadas con la protección del medio ambiente están atribuidas a las comunidades autónomas.
A nivel estatal, destaca lo establecido en la Ley 26/2007 de responsabilidad medioambiental, en la que se recoge que:
● La responsabilidad medioambiental no tiene límite cuantitativo.
● Se trata de una responsabilidad de carácter objetivo, independientemente de la existencia de culpa.
14. Compromiso ético con los valores de conservación y defensa del patrimonio ambiental y cultural de la sociedad
El patrimonio ambiental se define como el conjunto de elementos, tanto materiales como inmateriales, cuya percepción o conocimiento hace que la sociedad les otorgue un valor que va más allá de su valor económico o medible. Este patrimonio
incluye diferentes categorías:
● Patrimonio cultural: comprende el conjunto de intervenciones y acciones realizadas por el ser humano sobre el territorio.
● Patrimonio tangible: hace referencia a los bienes materiales, como monumentos, edificios, construcciones u obras de arte, que forman parte de la historia y la memoria de un lugar.
● Patrimonio intangible: engloba aspectos no materiales como tradiciones, costumbres, creencias, valores o formas de vida.
● Patrimonio natural: incluye la diversidad de paisajes, así como la flora y la fauna propias de un territorio.
15. Gestión ambiental
De acuerdo con la norma UNE-EN ISO 14001, la implantación adecuada de un Sistema de Gestión Medioambiental (SGMA) se desarrolla en varias etapas fundamentales:
● Planificación.
● Puesta en marcha y funcionamiento del sistema.
● Seguimiento, control y aplicación de medidas correctoras.
● Revisión del sistema y mejora continua.
Esta norma establece la necesidad de definir indicadores ambientales que permitan analizar la evolución de las variables del sistema de gestión medioambiental. Asimismo, la evaluación del SGMA se realiza mediante la elaboración de informes periódicos, generalmente de carácter anual.
Además, la ISO 14001 exige la realización de auditorías de forma regular para comprobar el correcto funcionamiento del sistema.
Por otra parte, la implantación de la gestión medioambiental en una empresa aporta múltiples ventajas, entre las que se encuentran:
● Mejora de la competitividad, al garantizar un comportamiento ambiental responsable.
● Disminución de riesgos.
● Reducción de costes, tanto en consumo de recursos como en transporte.
● Mayor implicación del personal de la organización.
● Posibilidad de acceder a nuevos mercados.
● Obtención de beneficios económicos.
● Mejora de la imagen y reputación de la empresa.
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